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LIUNA se opone a una legislación engañosa que pretende recortar los salarios de la clase trabajadora y los empleos que sustentan a las familias

Los representantes King y Wilson impulsan proyectos de ley perjudiciales que dañan el tejido de nuestros valores nacionales y nuestra economía.

Washington, DC (1 de febrero de 2017) – Terry O'Sullivan, presidente general de LIUNA –el Sindicato Internacional de Trabajadores de Norteamérica– hizo hoy la siguiente declaración en relación con la legislación presentada por Steve King (republicano de Iowa) y el representante Joe Wilson (republicano de Carolina del Sur) que promulgaría una ley nacional denominada “derecho al trabajo” y, por separado, la propuesta del representante Steve King de derogar la Ley Davis-Bacon, que regula el sustento de las familias:

La introducción de la denominada legislación nacional “derecho al trabajo” y contraria a la ley Davis Bacon es un intento de reducir aún más las oportunidades de los trabajadores estadounidenses de clase trabajadora y sus familias. Estas leyes son un engañoso truco con motivaciones políticas para negar a millones de trabajadores estadounidenses la libertad de unirse a un sindicato para beneficio mutuo y ganar un salario justo por una jornada de trabajo justa.

 

La prueba de su engaño está en los estados donde la campaña para aprobar el llamado “derecho al trabajo” ha tenido éxito. De los 10 estados más pobres, nueve tienen la legislación, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. El porcentaje de empleos de bajos salarios en los llamados estados con “derecho al trabajo” es un tercio más alto que en otros estados, según la Corporación para el Desarrollo Empresarial.

 

De la misma manera, el proyecto de ley para derogar la Ley Davis-Bacon es un ataque severo a los salarios y el nivel de vida de millones de trabajadores manuales y a los contribuyentes que esperan trabajos de construcción de calidad en los proyectos públicos. Durante generaciones, la Ley Davis-Bacon ha ayudado a evitar que los proyectos gubernamentales hicieran bajar los salarios y ha ayudado a atraer trabajadores capacitados y calificados, y ha brindado a los contribuyentes el mejor trato por su dinero.

 

Las demandas y los desafíos que enfrentan las clases trabajadora y media estadounidenses no se resolverán implementando el llamado “derecho al trabajo” con salarios cada vez más bajos. Los trabajadores de China, Bangladesh y otros países tienen trabajo, mucho y por poco dinero. Creemos que nuestra nación es diferente y valora la oportunidad de prosperar. Estas dos leyes solo perjudicarán a los trabajadores y a la clase media.

 

Es decepcionante, aunque no sorprendente, que los representantes Wilson y King sigan demostrando lo desconectados que están de las necesidades de las familias de clase media. El Congreso debería rechazar este intento de impulsar una legislación engañosa y dañina que desgarraría la esencia de nuestros valores nacionales y nuestra economía, y centrarse en cambio en crear buenos empleos que sustenten a las familias y en defender a la clase trabajadora.

 

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Los medio millón de miembros de LIUNA (el Sindicato Internacional de Trabajadores de América del Norte) están a la vanguardia de la industria de la construcción, una potencia de trabajadores que están orgullosos de construir Estados Unidos.